Desde el principio, Alberto y yo, tuvimos muy claro como queríamos que fuera nuestra bodega. No buscábamos una bodega muy grande con producciones muy altas, más bien, apostábamos por lo contrario, bodega pequeña con producciones limitadas donde elcuidado por el detalle y la excelencia fueran los verdaderos motores de nuestra actividad.

Por eso, empezamos a reformar una casona – bodega familiar del SXVII en pleno centro de Rueda. Esta casona tiene 350 metros cuadrados de bodegas subterráneas originarias del SXV.

Y así empezamos a imaginar una reforma en la que se mantuviera todo el carácter tradicional de la zona y un uso de las bodegas subterráneas como se hacía antigüamente además de para actividades de enoturismo.

Para poder mantener el carácter tradicional buscamos artesanos de la zona que hicieran los materiales siguiendo los mismos estándares de calidad de antaño y que utilizaran materiales nobles y ecológicos. Además queríamos que estos artesanos fueran productores locales (lo más cercanos posibles a nuestra zona), buscando con ello generar riqueza en el entorno local más cercano.

Después de mucho buscar, encontramos a estos artesanos y en posteriores post te iremos contando sobre cada uno de ellos.