Los ladrillos queríamos que fueran lo más parecido posible a los que ya había. Por eso, después de mucho buscar encontramos a nuestro artesano ideal.

El posee una finca de tierra de arcilla en propiedad. Durante los meses de invierno, se encarga de coger la arcilla de su finca.

Una vez que la ha cogido esta tierra es amasada por un caballo que la remueve.

Luego posteriormente en los meses de primavera y verano, meten la arcilla en los moldes (que han sido previamente seleccionados) y se dejan secar al aire. Por eso, solo puede desarrollar esta actividad en primavera y verano.

Después de que ha sido secada por el sol, se cuece en este horno que se enciende con una simple cerilla.

En definitiva, no usa electricidad, utiliza materiales ecológicos y el resultado de calidad no puede ser mejor.

Te dejamos unas fotos para que puedas conocer a nuestro artesano y puedas ver el proceso de elaboración: